marzo 16, 2009

ese revolver traia una bala pintada roja, y otra pintada azul.

me encontraba en el salvador, en el pueblo que estaba cerca del campamento, no recuerdo si era por un asunto personal o si era por alguna tarea que me habia sido encargada, caminaba a no se donde viendo a los niños y a las madres pasar cuando comenzó a sonar la sirena del toque de queda, estaba enmedio de la guerra civil.

los militares que estaban haciendo guardia comenzaron a agrupar a la gente y dirigirla a su casas, era demasiado tarde para mi. me gritaron que me detuviera y me pidieron identificación,para los hombres era cuestion de vida o muerte el estar afuera a esas horas, intente hacerme el extranjero -soy mexicano, vengo de visita, no sabia esto del toque de queda, si quieren regreso por mi acta de nacimiento- pero fue inútil, esperaron a que se metieran los niños y entonces me llevaron a bordo de la camioneta.

creí que me encontraría con mas gente, pero era le único hombre allí, ya entrada la noche comenzamos a cruzar la selva, nos deteníamos ocasionalmente a señal del primer carro del convoy, teníamos que cuidarnos de los rebeldes y mas aun de los soldados que cuidaban la sierra, en situaciones asi es muy probable que nos confundan con el enemigo.

llegamos a la base de un gran monte, y me indicaron que me bajara, los sodaldos bromeaban hacerca de las muejres del pueblo y otros simplemente se menatenian callados, aun asi me dio la impresion que tenian demasiadas cosas dentro que querian decir.
atado con una garra vieja de las manos caminamos alrredor de unos 5 kilometros hasta llegar a una especie de casa, de primera instancia no reconoci que alguien podia habitar en ese luagr, estaba completamente lleno de plantas y maleza, abrieron la puerta me dirigieron a donde parecia se runa antiguo patio, aunque ya era viejo aun conservaba señas de haber sido hermoso en algun tiempo lejano. me desataron y sin decirme nada como si supieran que no intentaria escapar, salieron por donde entraron, no pregunte nada y al poco tiempo escuche que a los lejos abrian un cerrojo y desaparecieron los sonidos de sus botas.

parado todavia y empapado por la lluvia que acaba de detenrse, me llego un olor a comida frita, efectivamente en la pared derecha como a 6 metros estaba una puerta de rejas blancas abierta, por donde salia el humo exagerado por el frio.

me ecamine hacia alla ya que era la unica visible puerta que daba hacia algun lado. entre y me tope con un pasillo, naturalementeme hacerque a la primera puerta y dia a lo que aprecia ser una cocina, habian 3 personas 1 mujer y 2 hombres, el espacio era muy reducido apenas pude asomar la cabeza, despues de todo en la selva y para los prisioneros no seria lo mas logico otra cosa que no fuera eso.

la mujer se quedo helada al verme, los hombres apartaron su mirada como si no les sorprendiera, como si esto sucediera con frencuencia. la muejer volvio al sarten y sin mirarme y temerosa me djo: -no es permitido que estes aqui- entonces cerro la puerta y me quede perplejo del otro lado.

di me dia vuelta y avance a la ultima puerta del pasillo a una habitacion sin techo otravez, en la que habia un sillon, una mesa y un arbol lo duficientemente grande para dar cobijo de la lluvia y supongo que en los dias calurosos la aria de sombra. en el sillon estaba acomodado un hombre el cual al verlo supe que era un prisionero, pero a diferencia de mi, el parecia ser un veterano, fumaba un cigarrillo y en su bolsillo se vislumbraba una cajetilla.

aun no se habia percatado de mi presencia, al bajar los 2 escalones de desnivel que habia entre el pasillo y la habitacion, crujieron algunas ramas lo que hizo que volteara enseguida, dio uun vistaso rapido de arriba a abajo como para deduciendo de donde provenia y el porque estaba alli, entonces sonrrio , mientras yo lo veia con expectancia me dijo: - ven sientate camarada, eres nuevo? fuma un cigarro conmigo-. no pude evitar notar su acento sudamericano, aunque no sonaba salvadoreño puro.

extendio la cajetilla, tome uno con algo de desocnfianza y me ofecio sus cerillos, los tome como si fuera un vaso de agua enmedio del decierto, tenia dias sin fumar. despues de darle unos sorbos y aspirar el humo en el aire, decidi comenzar a averiguar mi situacion.
aprete mis ojos para sacarme un poco el lodo, me seque y abria la boca, mas no hemano de mi ningun sonido. a lo que reaccione con una cara de extremo enojo. el solo se carcajeo me dio unas palmadas en la espalda y me dijo: -pasaste a la cocina?- , - si- respondi con la voz ya recuperada, -¿ellos tambien son prisioneros?- pregunte, -si, aqui el que tiene el privilegio de comer se asegura de cocinarse a su mismo-.

me dijo que la comida no era algo regular, que aveces comian una ves, otros comain 2 y otros conseguian hasta 3 comidas al dia, aveces ni una, suspuse que era una cuestion de jerarquias o de quien tenia tratos con los soldados. el parecia hambriento, mas no le pregunte el porque no estaba comiendo en ese instante, alguna trifulca, un castigo, lo mas probable. no parecia de esos prisioneros que seguian las reglas.

seguimos caharlando de mas cosas, ya no recuerdo que, pero si que me dio una reseña rapida de mi situacion, las posiblidades de escapar (las cuales no eran alentadoras en nada), practicamente me estaba dando a entender que mi destino era obedecer, o morir intentando escapar, al poco tiempo se abrio la puerta alotro lado de la habitacion y comenzaron a entrar mas hombres, prisionoeros tambien, otraves nadie se percato de mi presencia, nos quedamos en silencio pise la colilla y mis recuerdos de ese lugar acabaron alli o los destrui a partir de ese momento.

...

meses despues pero esta vez con uniforme militar y cargando una metralla, hibamos de excursion en mi primera mision, la cual tambien era la primera ves que salia de la prision en todo ese tiempo. era una mision de reconocimiento, teniamos que caminar a lo largo de varios kilometros en la sierra haciando anotaciones e indicando las "zonas libres", una zona libre era aquella en donde no encontrabamos resistencia alguna, ese dia a mi suerte todo hiba de
maravilla, ni un solo disaparo escuchamos en todo el trayecto.

varias horas llevavamos camniando, eramos un grupo de alrrededor de 10 hombres, y a lo lejos vimos cascos asomandose por la colina, nos echamos al suelo, e hicimos silencio, el soldado al mando era un hombre delgado y alto, moreno, salvadoreño deseguro, pero mucho mas joven que yo, yo diria unos 19, 20 años. con señas nos ordeno a movernos hacia la cueva que estaba a la derecha, nos arrastramos hasta alla, fui el primero en llegar, en el suelo habia varrios fusiles, una arma de mano y una granada de fragmentacion, todas aprecian viejas, no por lo oxidadas si no por la antiguedad de los modelos y los mecanismos, que aprecian casi caseros. eran las armas de los gueriilleros.

tome el revolver, revise los rifles por municiones, y me guarde la granada, me preocupaba que de vieja por algun golpe estallara, o que un balazo me alcanzara y me hiciera volar en pedazos, no quise preguntar por temor a parecer estupido, desde hace tiempo que me estaba esforzando en que los compañeros y los officiales vieran en mi a alguien de confianza.

salimos entonces, cuidadosamente, los cascos habían desaparecido, el joven lider marco nuestra pocicion en el mapa, yo saque las ultimas balas que aun quedaban en la camara del revolver, las limpie y las volví a introducir. tomamos de nuevo nuestros rifles y nos pusimos en marcha.

avanzábamos por un claro de hasta hace poco espesa selva, unos de los hombres se detuvo, apretó su rifle como para no gritar, y nos vimos envueltos en una balacera entre 2 grupos, los que no habíamos sido derribados por las balas nos echamos al suelo, el capitán tenia una herida en la pierna, yo me mantenía intacto. a juzgar por nuestro estado de confusión, nadie sabia hacia donde disparar, cargue mi rifle con rapidez, y tire a la izquierda, derribe a uno y luego a otro que se escondía detras de un arbol, los 2 eran soldados igual que yo.

seguí disparando hacia ese lado, esperaba que los rebeldes reconocieran mi esfuerzo, todo este tiempo habia querido escapar, cada momento lo aproveche para engañar a los oficiales y a mis compañeros, estaba mostrando mi verdadero yo al fin. si pudiera, hubiera llorado, por felicidad.

la realidad me alcanzo con un tiro, a la espalda, y luego otro en el brazo, mi rifle callo ante la debilidad de mis brazos, pude reconocer que fue un arma pequeña la que me dio, me voltee de espaldas al suelo, me cubri con el casco la cabeza, y cuando los disparos y la revuelta se escuchaban cada ves mas cerca cai inconsciente mientras pensaba:- ese revolver traia una bala pintada roja, y otra pintada azul-

eso fue lo ultimo que recuerdo, o hasta donde he decidido recordar.

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